
«Foto de Familia»
«Contra el cáncer infantil… Yo Pinto (Destino Bruselas)»: Una jornada de color, esperanza y amor desde el CEIP José María Calatrava de Mérida
Hoy, en el CEIP José María Calatrava de Mérida, se ha vivido una de esas jornadas que se graban en el corazón. Una actividad cargada de emoción, solidaridad y compromiso con una causa que nos interpela a todos: la lucha contra el cáncer infantil.
Bajo el amparo del protocolo firmado con la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Extremadura, nuestro colegio ha participado en la iniciativa «Contra el cáncer infantil… Yo Pinto (Destino Bruselas)», un proyecto que busca crear la pancarta más grande del mundo realizada exclusivamente con dibujos infantiles. Pero esta pancarta no es solo un despliegue de arte y creatividad: es una voz colectiva de los más pequeños, una petición sincera y poderosa que quiere llegar nada menos que al Parlamento Europeo, en Bruselas, para reclamar más inversión en investigación oncológica pediátrica. Porque cada trazo, cada color, lleva consigo un mensaje: ¡los niños merecen más esperanza, más ciencia, más futuro!
Nuestro querido Alex, paciente oncológico y alumno valiente, ha sido hoy el alma de esta jornada. Junto a su inseparable cuidadora Mamen, que ha sido también guía y apoyo incondicional, han ejercido de anfitriones entrañables y organizadores incansables. Con ternura y energía, han ayudado a coordinar a los alumnos en la tarea de plasmar sus dibujos, consiguiendo un resultado que ha superado todas las expectativas.
Gracias a ellos, y al trabajo comprometido del equipo docente, el patio del colegio se ha llenado de pinceles, sonrisas y colores que han hablado sin palabras. Cada dibujo es una ventana al corazón de nuestros niños y niñas, una muestra de cómo, incluso en medio de la adversidad, pueden florecer la empatía, la ilusión y la solidaridad.
A Mamen, por su entrega y cariño; a Alex, por su valentía que nos inspira cada día; y a todo el profesorado, gracias por convertir una actividad educativa en una lección de humanidad. Gracias por ayudar a los niños a entender que el arte también puede ser protesta, que un dibujo puede convertirse en bandera, y que la esperanza, cuando se pinta en colectivo, se multiplica.
Hoy, desde Mérida, hemos dado un paso más en este viaje simbólico hacia Bruselas. Y lo hemos hecho con lápices en mano y el corazón bien abierto.
Porque contra el cáncer infantil… todos pintamos.



