
Foto de Familia, David, Juan Carlos, Alex Y la Abuela Juliana.
Ayer no sonó el despertador para ir al hospital.
Ayer, Álex madrugó para algo mucho más grande.
Madrugó para soñar despierto.
De la mano de la Asociación Oncológica Garabato, nuestro querido Álex vivió uno de esos días que no caben en palabras: visitó el Santiago Bernabéu, el templo sagrado de su equipo del alma, el Real Madrid.
Y no lo hizo de cualquier manera.
Álex se preparó como quien va a una final.
Con su chándal del Madrid, su gorro blanco, su cojín del escudo en la silla de ruedas y su manta del equipo para abrigarse del frío que ayer recorrió España entera.
Nada —ni el viento, ni la lluvia, ni las nubes— pudo eclipsar lo que venía por delante: cumplir un sueño.
La experiencia fue mágica. Para él, para su tío David, para su abuela Juliana, y también para Juan Carlos Terroso, presidente de nuestra asociación, que tuvo el privilegio de acompañarlo en este viaje tan especial.
💬 En cada sala, en cada rincón del estadio, Álex no paraba de sonreír.
Mostró emociones que pocas veces hemos podido ver, emociones difíciles de expresar en su día a día, marcadas por una patología que lo obliga a vivir entre límites. Pero ayer no hubo límites.
Solo alegría, emoción y luz.
Y en ese camino por el Bernabéu, no estuvo solo ni un segundo. Queremos destacar el trato exquisito del personal del estadio, que hizo todo lo posible para que Álex pudiera acceder a todos los espacios, con cariño, profesionalidad y muchísima humanidad.
Fue, sin duda, un día inolvidable para Álex… y también para todos nosotros.
Porque en Garabato no solo acompañamos tratamientos.
También creemos en los sueños.
Y cuando un niño sueña con tanta fuerza, nuestra obligación es intentar hacerlo realidad.
🎗️ Por eso, hoy queremos dar las gracias con mayúsculas a dos personas maravillosas que han hecho posible este regalo, este recuerdo imborrable. Prefieren permanecer en el anonimato, pero nosotros no queremos dejar de nombrarlas:
Gracias, Rocío. Gracias, Ana.
Por hacerlo posible. Por pensar en Álex. Por demostrar que hay personas que no necesitan focos para brillar.
En nombre de Álex, de su familia y de toda la Asociación Oncológica Garabato:
gracias por recordarnos que los sueños, a veces, se cumplen.
🧡 Porque en cada niño al que ayudamos… también late el corazón de un equipo entero.



